Sergio Lecea es un aficionado al deporte. Su formación como profesor de Educación Física le ha permitido desempeñarse en diversas áreas pero sin duda su gran pasión ha sido el fútbol.

Sergio Lecea es un aficionado al deporte. Su formación como profesor de Educación Física le ha permitido desempeñarse en diversas áreas pero sin duda su gran pasión ha sido el fútbol.Es que el actual tenista de 83 años dedicó gran parte de su vida al deporte rey, jugando y trabajando tanto en el plano de la dirección técnica como en la capacitación de entrenadores.

Comenzó jugando en el mítico Ferrobadminton; fue uno de los primeros en ver jugar a Elías Figueroa y lo tuvo en su equipo cuando fue parte del staff técnico de la Selección Chilena sub 20 durante el Sudamericano de Colombia en 1964 ; dirigió a cadetes y planteles de honor de clubes como Deportes La Serena y Club Deportivo Palestino; viajó a Honduras para hacerse cargo de la Selección Nacional y estuvo al mando durante años de la coordinación regional (Coquimbo) de las capacitaciones para entrenadores que impartía la Federación de Fútbol de Chile.

Su último partido de fútbol lo jugó a los 68 años y reconoce que si bien ya jugaba tenis, fue ahí cuando empezó a dedicarle más tiempo, entrenando y participando en distintos torneos.

Sus comienzos como entrenador

Cuando egresó de Educación Física de la Universidad de Chile se vino a La Serena junto a su esposa y comenzó a trabajar como entrenador de la divisiones menores del Club Deportes La Serena, donde en más de una ocasión tuvo que tomar al primer equipo debido a los malos resultados. Es así como en el año 1959 luego de una pésima campaña y el cambio de dos entrenadores, Sergio Lecea toma la dirección del equipo granate llegando a la final de la Copa Chile (temporada 58-59) dejando en el camino a la Universidad de Chile delBallet Azul (instaurando el sistema de juego 4-2-4 que trajo Fernando Riera desde Europa) y obteniendo el segundo lugar tras caer ante un Santiago Wanderers, que en esa época brillaba con el equipo denominado Los Panzer.

Luego de un año y el enredo de estar trabajando en la divisiones menores y tener que estar haciéndose cargo del equipo de Primera División por malas decisiones de los dirigentes, Lecea determina volver a Santiago para continuar su carrera como profesor, haciendo clases en una escuela en San Bernardo. En ese momento comienza a trabajar en los cadetes de Palestino, donde estuvo cuatro años.

A partir del año 60` fue nombrado instructor de la Federación de Fútbol y durante sus años de capacitaciones tuvo a muchos alumnos a cargo, entre ellos, a un tal Luis Santibáñez apodado “Lucho el Gordo Santibáñez”. Lecea recuerda que al principio nadie la veía muchas condiciones no sólo por su evidente sobrepeso sino porque además tenía un problema de tartamudez, lo que para una persona que tenía que hacer clases y liderar a un grupo de futbolistas, podía llegar a ser muy complicado.

“Los instructores no le habíamos dado el visto bueno para aprobar el curso, pero Luis “El Zorro” Álamos dijo que le diéramos uno puntos más. Imagínate, en esas condiciones aprobó el curso y luego llegó a ser uno de los entrenadores más importantes del fútbol chileno”.

Don Elías

Cuando estaba en cadetes de Palestino, surgió la posibilidad de participar en la dirección técnica -junto a su amigo Washington Urrutia- de la Selección Chilena durante el torneo Juventud de América de 1964 en Colombia.

El equipo estaría constituido en su gran mayoría por cadetes de la selección, pero también por algunos jugadores provenientes de clubes. En ese sentido, Lecea se encontraba analizando variantes en Pinto Durán cuando en uno de los partidos de prueba vio a un muchacho con bastantes condiciones que llamó inmediatamente su atención. Su nombre: Elías Figueroa.

“Lo vi jugar un ratito y quedé asombrado, rápidamente me acerqué y le pregunté si tenía club”. Elías, de sólo 16 años pero con 1.86 de altura, jugaba en un equipo de barrio por lo que Lecea le ofreció la posibilidad de sumarse a la filas de Palestino. “Elías dijo que le interesaba jugar por los cadetes de Palestino y partimos al club. Quiero que me inscriba a este muchacho, le dije al Gerente”. No estaban convencidos por el hecho de que no venía de un club, pero Lecea insistió. “Mire, no sé dónde ha jugado, sólo sé que lo vi media hora y quiero que firme”.

Lamentablemente ni el Gerente ni el entrenador del primer equipo aprobaron la medida de inscribirlo en el club y Elías terminó firmando en Santiago Wanderers. El resto es historia conocida: Campeón en Uruguay (Peñarol) ídolo en Brasil (S.C Internacional), tres veces Mejor Jugador de América, parte del equipo ideal de la FIFA y uno de los mejores zagueros centrales de la historia del futbol mundial.

A diferencia del gerente deportivo de Palestino, Lecea y Urrutia no dudaron en incorporar a Elías en el plantel que representaría a Chile en el Sudamericano de Colombia en 1964. El combinado nacional obtuvo el cuarto lugar y de esa selección nacieron algunos de los grandes como “Don Elías” y Carlos Reinoso, uno de los mejores volantes chilenos de todos los tiempos.

Su paso por Honduras

Después del Mundial del 62, el fútbol chileno quedó muy bien posicionado, por lo que dirigentes de distintos países comenzaron a fijarse en formadores, entrenadores y futbolistas nacionales. Es en esa época cuando países como Honduras, Panamá, El Salvador y Colombia comienzan a solicitar a la Federación de Fútbol de Chile entrenadores para sus equipos y selecciones. Sergio Lecea fue uno de los recomendados y el año 1966 partió a Centro América para hacerse cargo de la Selección Nacional de Honduras.

“Yo llegué cuando Honduras organizaba el tercer campeonato Norceca en 1967 (Norte, Centro América y el Caribe de Fútbol) y estuve un año y medio a cargo de la Selección Nacional. En esa oportunidad terminamos terceros por debajo de Guatemala y México pero la federación quedó bastante satisfecha ya que se pudo recaudar mucho dinero debido a que cada partido se jugó a estadio lleno”.

Complicado regreso a Palestino

Luego de tres años entre Honduras y El Salvador, regresó a Chile para ponerse el buzo del Club Deportivo Palestino, pero esta vez, a cargo del primer equipo. Debutó con un triunfo de 3 a 0 ante la recordada Universidad de Chile que ese año (1970) llegó a semifinales de la Copa Libertadores. “Yo había estado en Brasil y además había visto mucho fútbol mexicano por lo que venía con una manera muy distinta de jugar y de alguna forma sorprendimos a la U gracias a un estilo diferente”.

A pesar del gran inicio de campeonato, su estadía a cargo de Palestino no fue del todo grata para el ex D.T de Honduras ya que tuvo que lidiar con huelgas permanentes del plantel y con una dirigencia que sostenía varios problemas relacionados con sueldos y premios impagos.

Desde la primera semana, los problemas económicos se interpusieron en los trabajos futbolísticos y afectaron considerablemente la campaña liderada por Lecea. “Los jugadores llegaron y me dijeron profe vamos a jugar contra la U pero después de este partido si no nos pagan no sabemos las medidas que vamos a tomar. Y efectivamente el martes luego del triunfo del domingo los jugadores no entrenaron e hicieron una huelga de brazos caídos en el camarín. Fui a conversar con el presidente del club y la respuesta no fue muy alentadora”.

“Los problemas de sueldos y premios impagos continuaron y la situación llegó a tal punto que para el segundo encuentro del campeonato no contábamos con el plantel oficial y me encargaron que arme un equipo con los juveniles. Jugaríamos sin ningún jugador de primera división ante lo cual me puse firme y aclaré a los dirigentes que no se podía jugar con cadetes. En ese preciso momento presenté mi renuncia”.

El partido con Santiago Morning se jugó de todas formas y contradiciendo incluso la normativa, Lecea tuvo que conformar su equipo en su gran mayoría con los cadetes del club, los que hicieron un gran partido cayendo por la cuenta mínima. Sin dudas que las condiciones de trabajo no eran las óptimas pero la dirigencia no aceptó su renuncia y permaneció en el club hasta el final del campeonato.

La Fuerza Aérea y el 73`

No fue un buen año, pero Lecea continuó trabajando. En ese entonces ya estaba en la Fuerza Aérea, encargado del área deportiva de la Escuela de Aviación cuando el equipo que militaba tradicionalmente en 2º, Deportivo Aviación, ascendió a la división de honor del fútbol chileno.

Claro que para jugar en primera debían hacer más de un esfuerzo para cumplir con los requisitos que exigía la federación. Una de estas exigencias era contar con un plantel de primera, uno de reserva y otro de cadetes. Este último debía estar conformado por tres categorías: Infantil, Juvenil A, Juvenil B. La tarea que se le encomendó a Lacea no fue nada fácil: conformar en menos de un mes los tres planteles de las divisiones menores.

Empezó el campeonato y con la tarea cumplida de haber presentado los tres plantes, Deportivo Aviación debutó en Primera División con un triunfo ante Audax Italiano. Finalmente el equipo de la Fuerza Aérea se mantuvo algunas temporadas en primera y Sergio Lecea trabajó tanto en cadetes y como en el plantel oficial. Para el entrenador Lecea todo esto cambió el año 1973 y el Golpe Militar.

“Después de Golpe tuve que abandonar la Fuerza Aérea. Yo no soy político pero mi institución bombardeó la Moneda, o sea alumnos míos (…) eso me dejó mal y me hizo tomar la decisión de renunciar”.

Tras su renuncia a la Fuerza Aérea pudo completar los 30 años de servicio para obtener la previsión y lo hizo haciendo clases durante 18 años en la Universidad Técnica del Estado y en la Universidad de Santiago. Es en ese periodo donde se instalaron los créditos deportivos. Paralelamente y desde mediado de los 70` empezó a trabajar en los cadetes de la Universidad de Chile, participando de varios procesos y siendo parte de la formación de grandes jugadores que pasaron por dicha institución.

Coordinador Regional de la Federación de Fútbol de Chile

Obtuvo su jubilación en 1992 y ese mismo año se trasladó a La Serena para construir su casa en Guanaqueros donde reside en la actualidad. En ese momento la Federación de Fútbol de Chile lo nombró Coordinador Regional (de la IV Región) de la capacitación y desarrollo de entrenadores.

Cabe señalar que la Federación tenía una comisión técnica que se encargaba de toda la capacitación y desarrollo de entrenadores, monitores y jugadores. Se impartían cursos en todas las regiones y Pedro Morales Torres (único instructor FIFA y un gran hombre de fútbol), que en ese entonces presidía la comisión, lo nombró coordinador en la Región de Coquimbo. Esto finalizó el año 1996 con la formación del Instituto Nacional del Fútbol.

“La federación dejó de encargarse de la capacitación y eso pasó a manos privadas. El fútbol al igual que la educación entró al lucro, y el acceso se hizo más difícil, sobre todo para los que venían de regiones. Desde ese entonces, son muy pocos los entrenadores nacionales que se forman y la gran mayoría son extranjeros, que si son buenos está muy bien que vengan, pero perdimos la oportunidad de hacer surgir nuevos y más talentos locales”.

El tenis

Son 22 años los que lleva Sergio Lecea disfrutando de su jubilación. Se siente sano y los años de fútbol le entregaron las piernas suficientes para ganar en tenis cansando a sus rivales, ya que según comenta no posee una técnica depurada pero si cuenta con el físico apropiado para utilizar estrategias como alargar cada punto y hacer correr a sus oponentes.

Años en el fútbol y una vida dedicada al deporte. A sus 83 años Lecea está impaciente por volver a entrenar y jugar tenis luego de una pequeña dolencia tras someterse a un lavado de oído. Por nuestra parte es un orgullo tenerlo como socio de  nuestro Club y esperamos nos siga regalando muchas más historias y anécdotas.