“Hay dos cosas que me levantan el ánimo: el olor del café y el sonido del golpe de la pelota de tenis”, confiesa June Chirgwin unas de las más destacadas y queridas socias del Club. Llegó en el año 1969, influenciada por sus padres (ambos de gran espíritu deportivo) y desde entonces ha formado parte de esta gran familia.

Sus padres, motivación por el deporte

June Chirgwin lleva cerca de 45 años siendo parte del Club y reconoce que la afición por el tenis provino de sus padres, ambos de gran espíritu deportivo. “Mi madre era una excelente nadadora, de hecho competía por la Universidad de Chile y mi padre un fanático del rugby, pero cuando llegó a La Serena (luego de cursar sus estudios en Inglaterra) nadie practicaba ese deporte por lo que pronto se inclinó por el tenis”. June cuenta, entre risas, que ellos (sus padres) comenzaron jugando en las canchas de La Vega (ahora Parque Pedro de Valdivia), pero que a veces era “fácil que desaparecieran sus ropas y pertenencias mientras jugaban y tenían que devolverse con lo puesto”.

“Luego mi padre llegó al Club donde compartió con muchos de los que fueron presidentes y desde ese entonces hubo un gran cariño por este deporte y por el club”, señala.

La familia

Madre de cuatro hijos, tiene 14 nietos y 3 bisnietos, la gran mayoría de ellos buenos deportistas. Es que para June el deporte es fuente de salud, alegría y buen ánimo. Dice que desde muy temprano inculcó en sus hijos el cariño por el tenis y hoy incluso enseña algunas de sus técnicas a sus nietos.

June se casó muy joven y desde un principio fue la gran compañera de su marido. Juntos iniciaron negocios en distintos rubros y formaron una numerosa y bonita familia. “Siempre trabajé con mi marido, comenzamos con la agricultura cuando fallecieron mis padres, después tuvimos criaderos de aves, parcelas y luego un fundo donde sembrábamos papas y exportábamos uvas. Desde que comenzamos a dedicarnos a la agricultura yo siempre lo apoyé pero todo eso se terminó con la expropiación del fundo el año 1966. Posterior a eso, nos quedamos con un terreno, el que mi marido dividió para comenzar a construir casas con la ayuda de uno de mis hijos que es ingeniero. Luego él se hizo cargo y hoy en día la empresa se llama Premium Ingenieros, donde yo sigo apoyando con algunos temas relacionados con trámites bancarios”.

Su relación con el Club 

June llegó al Club en el año 1969. “Comencé a participar después que tuve a mi última hija. Al principio tomé clases porque no había jugado antes y desde entonces siempre le dediqué tiempo al tenis. Antes eran 4 o 5 veces por semana, ahora es mucho menos pero trato siempre de hacerme el espacio para venir a jugar ya que la verdad para mí es una alegría y un relajo”.

“Toda la gente me trata muy bien. Siempre he sido muy regalona acá en el club (risas). En serio, todos son muy buenos conmigo y siempre me han apoyado. Tengo muy buenos amigos aquí”.

June participó de las primeras tres versiones del Torneo Regional de Tenis Femenino Copa “Ángela Cañas” que recientemente se disputó en el Club,  pero este año no pudo hacerlo, ya que como nos cuenta, su marido se encuentra delicado de salud. “Este campeonato lo tomo con mucho interés porque yo jugaba con Ángela, ella fue una muy buena amiga y al Tato (Gonzalo Pujado) lo conozco desde pequeño por lo que es una instancia muy especial para mí”.

Los lazos con el Club de Tenis, dice, son muy fuertes. Considera que siempre ha sido un relajo, ha forjado bonitas amistades y la ha ayudado a mantenerse saludable y de buen ánimo. “Estoy muy agradecida del Club, hay un gran cariño y practicar deporte ha sido muy bueno para mi desarrollo físico. Gracias a Dios estoy bien de salud y puedo cuidar de mi marido sin ningún problema”, señala June Chirgwin quien confiesa además, que aquí puede disfrutar de las cosas que más la estimulan: “el olor del café  y el sonido del golpe de una pelota de tenis”.